<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Fundación Arquia |</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/fundacion-arquia/</link><atom:link href="https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/fundacion-arquia/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>Fundación Arquia</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-es</language><lastBuildDate>Wed, 06 Jun 2018 00:00:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://carlos-hugoblox.netlify.app/media/icon_hu_aa3341e371185529.png</url><title>Fundación Arquia</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/fundacion-arquia/</link></image><item><title>Edificando sobre cimientos de 250€: El caso de la universidad española.</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2018/06/edificando-sobre-cimientos-de-250-el-caso-de-la-universidad-espanola./</link><pubDate>Wed, 06 Jun 2018 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2018/06/edificando-sobre-cimientos-de-250-el-caso-de-la-universidad-espanola./</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;div style="position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden;"&gt;
&lt;iframe allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share; fullscreen" loading="eager" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" src="https://www.youtube.com/embed/KspJA-D3Swc?autoplay=0&amp;amp;controls=1&amp;amp;end=0&amp;amp;loop=0&amp;amp;mute=0&amp;amp;start=0" style="position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; border:0;" title="YouTube video"&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Hace ya un tiempo que este vídeo se hizo viral. En él, aparece &lt;strong&gt;Valentín Ferrero&lt;/strong&gt;, un profesor universitario asociado, afirmando que ha dejado su trabajo para participar en un concurso de televisión. No, no es que se le haya subido la fama a la cabeza, simplemente &lt;strong&gt;ha sido pragmático&lt;/strong&gt; y ha decidido prescindir de las 3+3 horas semanales que figuraban en su contrato y por las que cobraba unos 250€ mensuales para &lt;strong&gt;dedicarse a tiempo completo al programa&lt;/strong&gt;, por el que, de momento, ya lleva ganados más de 1.000.000€ junto a sus tres compañeros de equipo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque parezca algo excepcional, lo cierto es que, a grandes rasgos, no lo es en absoluto. &lt;strong&gt;La figura de profesor asociado es el mecanismo que tienen las universidades españolas para que profesionales en ejercicio de su especialidad puedan transmitir sus conocimientos en la universidad&lt;/strong&gt;. Dado que estos profesores tienen una actividad profesional principal, su dedicación a la docencia es temporal y reducida, como también lo es su retribución. O al menos sobre el papel, ya que la realidad dista mucho de ser así dado que se ha venido utilizando esta figura supuestamente temporal para engrosar la plantilla de profesorado a través de supuestos “procedimientos de urgencia” que en realidad esconden una voluntad de querer contratar de forma mucho más económica y, también, más precaria&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;. Esto se traduce en que &lt;strong&gt;los profesores asociados, cuyos sueldos rondan entre 200 y 600€ mensuales, suponen el 23,6% de la plantilla universitaria (de todas las titulaciones)&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; y que, sin embargo, en algunas universidades realizan el 70% de la docencia&lt;/strong&gt;&lt;sup id="fnref:3"&gt;&lt;a href="#fn:3" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;. Quedémonos con estas cifras porque volveremos con ellas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A menudo criticamos ferozmente las deficiencias de la enseñanza universitaria (que las tiene -para pruebas remito a la categoría de
del blog de la Fundación-) e incluso solemos comparar nuestro sistema con indicadores del de otros países como USA, Finlandia, Reino Unido o Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, cualquier crítica será injusta si no tenemos en cuenta esos datos, ya que evidencian que estamos en puntos de partida totalmente opuestos que imposibilitan cualquier comparación (al menos sin matices).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar porque como bien hacían Iván Capdevila y Vicente Iborra en
, evidencian que lo que debía ser una figura minoritaria se ha convertido en estructural de la universidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En segundo lugar porque esta nueva estructura lo transforma todo: convierte lo que debería ser una profesión prestigiada en &lt;strong&gt;una profesión precarizada&lt;/strong&gt;&lt;sup id="fnref:4"&gt;&lt;a href="#fn:4" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;4&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; y pretende, además, que no haya consecuencias para nadie. ¿Qué tipo de personas atrae la universidad con este tipo de alicientes? ¿De verdad alguien se ha creído por un momento que no se puede resentir la calidad de las asignaturas que imparten quienes únicamente cobran por horas lectivas (es decir, sin remunerar cosas tan básicas como preparación de clases, correcciones, vacaciones…)?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ojo, no quiero poner en duda la calidad profesional y la implicación de los profesores asociados, que me consta es &lt;strong&gt;vocacional&lt;/strong&gt; en muchos casos, tan solo quiero señalar que si alguien que ha llegado a la cima de la educación y tiene la responsabilidad de formar a los profesionales del futuro tiene unas condiciones laborales tan precarias, es normal que tenga que dedicar la mayor parte de su tiempo a otros menesteres que les den de comer, o a usar la universidad como pasarela hasta encontrar alguna oportunidad laboral mejor. O lo que es lo mismo: &lt;strong&gt;la mayoría de clases son a día de hoy, un hobby para quienes las imparten, lo cual equivale a decir que estamos construyendo instituciones que supuestamente buscan el prestigio sobre cimientos de
. Y así no se puede construir nada bueno&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Decíamos al principio que la situación de Ferrero es casi idéntica a la de la mayoría de profesores que forman las plantillas de las universidades españolas, que muy probablemente se vean forzados a dejar la universidad cuando tengan oportunidad de hacerlo, con el drama que eso supone para todos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La diferencia es que no todo el mundo tiene un &lt;strong&gt;plan B&lt;/strong&gt; tan bueno como el suyo.&lt;/p&gt;
&lt;div class="callout flex px-4 py-3 mb-6 rounded-md border-l-4 bg-blue-100 dark:bg-blue-900 border-blue-500"
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&lt;span class="callout-icon pr-3 pt-1 text-blue-600 dark:text-blue-300"&gt;
&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Este post fue escrito originalmente para el
&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;Esta situación se ha visto incrementada notablemente tras la crisis:
&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;Fuente:
&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:3"&gt;
&lt;p&gt;Con estos datos no es de extrañar que recientemente se hayan producido huelgas indefinidas de profesores asociados, como en Valencia (
,
) que se extendió a Barcelona (
) y pretendía llegar al resto de España:
&amp;#160;&lt;a href="#fnref:3" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:4"&gt;
&lt;p&gt;El drama es mayor que el hecho de cobrar un paupérrimo sueldo de entre 200 y 600€ mensuales. Tal y como detalla José Blas García en esta entrada (
, algunos de los problemas laborales que se encuentran los profesores asociados son que la universidad no cotiza nada a la seguridad social de los asociados, dado que se entiende que estos deben tener otra actividad principal por la que sí cotizan (aunque haya casos en los que esta supuesta actividad es ficticia), que únicamente se cobra por horas lectivas, que no haya derecho a vacaciones&amp;hellip;&amp;#160;&lt;a href="#fnref:4" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Reflexiones sobre la necesidad de regular (o no) la obligatoriedad de usar BIM en obra pública.</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2018/05/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</link><pubDate>Wed, 30 May 2018 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2018/05/reflexiones-sobre-la-necesidad-de-regular-o-no-la-obligatoriedad-de-usar-bim-en-obra-publica./</guid><description>&lt;p&gt;Hace años, en 2009,
acerca de por qué el BIM, siendo que tenía una serie de ventajas innegables frente a trabajar con programas de CAD, apenas se utilizaba en España salvo en honrosas excepciones y contrariamente a lo que ocurría en otros países. Hoy, sin que tenga claro los motivos que han llevado a ello, la situación se ha invertido considerablemente y ya casi nadie se cuestiona su utilización, si bien no tengo claro que sea lo más utilizado, por lo menos aquí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente tenga bastante que ver con este cambio de tendencia aspectos como el que leía recientemente (aunque probablemente no sea el único): la &lt;strong&gt;
determina la obligatoriedad de utilizar BIM en obra pública española a partir de 2018&lt;/strong&gt;. Dicha ley especifica que:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;“Para contratos públicos de obras, de concesión de obras, de servicios y concursos de proyectos, y en contratos mixtos que combinen elementos de los mismos, los órganos de contratación podrán exigir el uso de herramientas electrónicas específicas, tales como herramientas de modelado digital de la información de la construcción (BIM) o herramientas similares.[…]”.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;A priori, a un defensor del BIM como yo&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; debería parecerle una buena noticia, tal y como se ha difundido mayoritariamente, pero lo cierto es que me despierta muchas preguntas y no pocas reticencias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La primera viene porque en ningún momento me queda claro a qué se refiere cuando habla de BIM o en qué debería traducirse finalmente: ¿se refiere a cualquiera de los softwares disponibles? ¿a uno en concreto? ¿o acaso se refiere a un formato de archivo? Me gustaría creer que, si efectivamente hablan de BIM como concepto, esto debería traducirse en aceptar cualquier tipo de archivo generado por alguno de los múltiples softwares de BIM existentes o, en su defecto, a uno de intercambio abierto, como IFC&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto, que parece trivial, no lo es en absoluto, porque &lt;strong&gt;si se obliga a utilizar una forma de trabajo que solo es posible desarrollar con un software concreto o bien se fuerza a un formato que no sea abierto y estandar, se está obligando, &lt;em&gt;de facto&lt;/em&gt;, a utilizar un software específico, con las consecuencias tener que comprar (o incurrir en prácticas ilegales) y formarse para utilizarlo&lt;/strong&gt;. Condicionar la herramienta a utilizar no me parece una buena opción. Tampoco me lo parecía antes, cuando algunas administraciones solicitaban utilizar unas capas concretas, una forma de presentar específica… que delataban haber sido hechas con AutoCAD en mente, como si no hubiese otra solución posible y causando dificultades innecesarias a quienes usaban otros programas como Microstation, Archicad, Allplan… Entiendo que la administración debe asegurarse de poder abrir la documentación que recibe, pero de igual modo que no parece razonable esperar que tenga que pagar por todas las licencias de todos los programas posibles, tampoco lo es menos esperar a que una persona física tenga que hacer lo que la administración no ha querido. Es por ello que abogo porque las Administraciones deberían solicitar &lt;strong&gt;formatos estándares abiertos&lt;/strong&gt;, como el &lt;strong&gt;PDF&lt;/strong&gt; (ideal para estos casos, dado que no requiere de software específico, no admite modificaciones y permite visualizar con pequeñas interacciones) o, en el caso del BIM, el formato &lt;strong&gt;IFC&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Precisamente esto lleva al siguiente punto: No termino de entender por qué debe entregarse un proyecto arquitectónico en formato editable. &lt;strong&gt;Los proyectos son documentos legales en los que la persona firmante adquiere unas responsabilidades por ello, y por tanto, facilitar un archivo editable firmado es lo mismo que firmar un contrato en blanco.&lt;/strong&gt; Pero aún hay otro motivo: entiendo que si se piden formatos editables es porque alguien, distinto al proyectista, quiere editarlo. Esto, que parece una perogrullada, tiene implicaciones profundas que tienen que ver con de quién es la &lt;strong&gt;autoría de los proyectos&lt;/strong&gt; y quién tiene derecho a modificarlos, o con si los honorarios percibidos contemplan esas modificaciones o no y si estos son acordes con el trabajo realizado y las responsabilidades adquiridas, entre otros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero ese debate lo dejaremos para otra ocasión o para los comentarios.&lt;/p&gt;
&lt;div class="callout flex px-4 py-3 mb-6 rounded-md border-l-4 bg-blue-100 dark:bg-blue-900 border-blue-500"
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&lt;span class="callout-icon pr-3 pt-1 text-blue-600 dark:text-blue-300"&gt;
&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Este post fue escrito originalmente para el
&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;Ya en este artículo de 2009 abogaba por las ventajas de utilizar BIM frente a CAD (ahora matizo: por lo menos para proyectos de edificación, sobre todo si es obra nueva):
&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;A diferencia de los archivos rvt o pln, definidos y controlados en exclusiva por Autodesk y Graphisoft respectivamente, IFC organiza el modelo de datos (esto es, la manera en que se almacena la información) en un formato estándar y abierto desarrollado por el consorcio sin ánimo de lugro Building Smart orientado a favorecer el OpenBIM. Dadas esas características y al hecho de que no depende de ningún fabricante de software se garantiza, por tanto, que la información pueda intercambiarse entre distintos softwares de BIM sin que haya intereses ocultos para favorecer uno en detrimento de otro.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Sobre criterios, tecnologías, ciudades y arquitectos ¿Quién decide cómo es la ciudad en la era digital?</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2017/09/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</link><pubDate>Sat, 30 Sep 2017 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2017/09/sobre-criterios-tecnologias-ciudades-y-arquitectos-quien-decide-como-es-la-ciudad-en-la-era-digital/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;En los dos artículos anteriores hemos hablado de dos casos que evidencian las relaciones existentes entre espacio digital y espacio físico. En ambos subyacía la misma pregunta: &lt;strong&gt;¿Puede una aplicación web o un servicio &lt;em&gt;online&lt;/em&gt; afectar la dimensión física de una ciudad?&lt;/strong&gt; Y también una primera tentativa de respuesta afirmativa: &lt;strong&gt;el uso de datos geoespaciales de distinta naturaleza permite tomar decisiones que condicionan el espacio físico&lt;/strong&gt;, como por ejemplo identificar los lugares donde ubicar comercios o qué lugares son dignos de ser visitados, con la consiguiente actividad económica, constructora (y a veces gentrificadora) que se deriva de ello.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros ejemplos podrían ser los de aplicaciones como la plataforma abierta &lt;a href="http://fixmystreet.org/"&gt;&lt;strong&gt;fixmystreet&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; que permite crear aplicaciones para que la ciudadanía informe de &lt;strong&gt;problemáticas relacionadas con el espacio público&lt;/strong&gt; de su ciudad (como por ejemplo semáforos estropeados, firmes en mal estado…), &lt;a href="https://wheelmap.org/map"&gt;&lt;strong&gt;wheelmap&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; para mapas de &lt;strong&gt;accesibilidad&lt;/strong&gt; en silla de ruedas o las &lt;strong&gt;plataformas participativas&lt;/strong&gt; de toma de decisiones de Ayuntamientos como el de &lt;a href="https://decidim.barcelona/"&gt;Barcelona&lt;/a&gt; o &lt;a href="https://decide.madrid.es/"&gt;Madrid&lt;/a&gt;. Ya a mayor escala estarían todas las actuaciones de &lt;em&gt;smart-cities&lt;/em&gt; impulsadas conjuntamente por Ayuntamientos y empresas tecnológicas que infraestructurizan el espacio público para recabar datos que permitan la toma de decisiones en pos de ciudades más eficientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta nueva situación a su vez plantea otras preguntas: si, efectivamente&lt;strong&gt;, lo urbano puede ser transformado por lo digital, ¿quién está tomando estas decisiones? Y más importante aún: ¿Qué criterios las rigen?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A menudo, la mayoría de estas aplicaciones y servicios están realizadas por &lt;em&gt;startups&lt;/em&gt; formadas por desarrolladores o por empresas consolidadas de sectores tecnológicos que, a través de una &lt;strong&gt;visión eminentemente tecnológica y comercial&lt;/strong&gt;, buscan el beneficio económico a partir de la explotación de un negocio muy lucrativo: el del &lt;em&gt;big data&lt;/em&gt; y los datos georreferenciados[^1].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque pueda parecer que la motivación sea la misma que hace años (la ciudad se ha transformado en un objeto de consumo mercantilizado a través de la promoción inmobiliaria[^2]), ahora ha adoptado formas mucho más sutiles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, la ordenación de la ciudad ya no se realiza en función de la construcción de equipamientos clave, con criterios sociales o de equidad, sino, también, a partir dos nuevos mecanismos: el análisis de geodatos (por ejemplo en función de donde hay mayor densidad de fotografías en Instagram[^3], dónde están las &lt;em&gt;pokeparadas &lt;/em&gt;…) y a través de la utilización de &lt;em&gt;apps&lt;/em&gt; y servicios para modificar hábitos de las personas y potenciar determinadas zonas&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/"&gt;primer artículo de la serie&lt;/a&gt; apuntábamos como aplicaciones aparentemente inocuas como un simple juego puede ser utilizado para fines mucho más oscuros y comerciales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En contraposición, en el&amp;nbsp;&lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/"&gt;segundo artículo&lt;/a&gt;&amp;nbsp;vimos cómo las iniciativas, aplicaciones y propuestas autogestionadas basadas en la participación y el conocimiento local y sin ánimo de lucro, pueden servir como mecanismos de protesta o tomas de medidas para compensar carencias de la ciudad. Para ello utilizan las mismas tecnologías, pero, sobre todo, se basan en procedimientos y licencias abiertas que garantizan que tanto los datos como las posibles aplicaciones que puedan derivarse no sean propiedad exclusiva de unos pocos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante esta situación, la hegemonía del arquitecto urbanista está claramente cuestionada. Si anteriormente las decisiones relativas a las ciudades se tomaban por parte de políticos y técnicos municipales que luego se traducían en planeamiento para materializar dichas visiones, actualmente está claro que hay muchos más agentes en juego. Ya sea por ignorancia, desconocimiento o porque no se nos ha invitado, &lt;strong&gt;los arquitectos hemos estado hasta ahora alejados de este tipo de foros, pero en nuestra mano está reivindicarnos como pieza clave -en tanto que técnicos, pero también como ciudadanos- en estas nuevas formas de transformar el espacio urbano.&lt;/strong&gt; Y, sobre todo, reivindicar la utilización de criterios tan denostados, pero necesarios para las ciudades, como son la equidad, la habitabilidad o la historia (que no la visión falsamente historicista), que compensen el desequilibrio producido por reducir todas las decisiones a criterios económicos, tecnológicos y de eficiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La buena noticia es que abre un panorama de nuevos retos y oportunidades para contribuir a la madurez de estas tecnologías y aplicaciones locativas que aúnan lo físico y lo digital en la que ciudades y ciudadanos salgan beneficiados.&lt;/p&gt;
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&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Este post fue escrito originalmente para el
&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>El mapa no es el territorio …pero hacer mapas puede transformarlo</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/</link><pubDate>Fri, 30 Dec 2016 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
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&lt;/span&gt;
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&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Este post fue escrito originalmente para el
&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Este verano, desde las &lt;a href="http://www.openstreetmap.org/relation/52939"&gt;Islas Feroe&lt;/a&gt;, surgió una curiosa iniciativa que consistía en poner una cámara y un GPS a las numerosas ovejas que las habitan para posteriormente georreferenciar las imágenes de los lugares por donde pastan. Según los promotores de la iniciativa bautizada como &lt;a href="http://visitfaroeislands.com/sheepview360/"&gt;sheep view &lt;/a&gt;&lt;a href="http://visitfaroeislands.com/sheepview360/"&gt;360&lt;/a&gt;, era una reivindicación que hacían a Google para poder ser incluidos en su Street View y una forma de suplir esta carencia mediante la creación de recorridos en 360º de forma innovadora, &lt;em&gt;low-tech&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;low-cost&lt;/em&gt;, a la vez que ofrecían imágenes de lugares que serían difícilmente accesible con medios tradicionales.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta sorprendente iniciativa en realidad se trataba de una campaña publicitaria orientada a poner en valor sus parajes y atraer turistas durante las vacaciones, pero, en cualquier caso, evidencia muy bien dos ideas o reflexiones que quiero tratar. La primera es que lo que no se nombra, no existe. O para lo que nos ocupa: &lt;strong&gt;lo que no sale en los mapas no existe&lt;/strong&gt;. Los mapas están cada vez más presentes en nuestras vidas[^1] y, por tanto, que algo no aparezca en un mapa puede ser sinónimo de que mucha gente no conozca su existencia y, por ello, no se “utilice”. Esto es algo que saben bien las empresas y de ahí que hayan proliferado los servicios y aplicaciones para ubicar todo tipo de información: ¡y es que tan importante como estar en un mapa es cómo se realiza ese mapa y quién lo hace!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La manera en que se recopila y muestra la información &lt;/strong&gt;es la segunda idea que quería destacar. No podemos olvidar que, a fin de cuentas cualquier mapa es una abstracción de la realidad y, consecuentemente, la forma en que está hecho, la información que se muestra y la que no, dónde se ponen el norte o el centro… están contando de forma subjetiva una historia sobre ella[^2], lo cual significa que, por tanto, &lt;strong&gt;hacer un mapa es un acto político&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;div style="position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden;"&gt;
&lt;iframe allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share; fullscreen" loading="eager" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" src="https://www.youtube.com/embed/KUF_Ckv8HbE?autoplay=0&amp;amp;controls=1&amp;amp;end=0&amp;amp;loop=0&amp;amp;mute=0&amp;amp;start=0" style="position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; border:0;" title="YouTube video"&gt;&lt;/iframe&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="color: #808080"&gt;“Conflictos entre mapas y realidad” &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, pese a que hoy es relativamente sencillo crear nuestros propios mapas, y a que hay estamentos oficiales que se dedican a ello&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;, la mayoría de los que utilizamos los realizan empresas que buscan un retorno económico y, por este motivo, solo se mapean aquellos aspectos que proporcionan ingresos o tienen una mayor base de clientes potenciales. Sin embargo, &lt;strong&gt;la realidad es muchísimo más rica y desde luego hay vida más allá de los mapas de Google&lt;/strong&gt;. Gracias a los avances tecnológicos, al abaratamiento de la tecnología y las licencias libres, es posible mapear casi cualquier aspecto que se nos ocurra. Tanto es así que los Mapas voluntarios y colaborativos&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; suponen una revolución en el terreno de la información geográfica similar a la producida por la Wikipedia o el software libre en otras áreas. Dichos mapas no buscan el lucro sino ser de utilidad a sus usuarios, sin importar cuan numerosos sean, puesto que son ellos mismos quienes los crean. Existen numerosos ejemplos, como &lt;a href="http://cadaveresinmobiliarios.org/"&gt;Cadáveres Inmobiliarios&lt;/a&gt;, una base de datos colaborativa de la España post-burbuja, o el proyecto &lt;a href="http://zaccesible.usj.es/"&gt;Zaragoza Accesible&lt;/a&gt; para mapear aspectos relativos a la movilidad dentro de la ciudad pero desde el punto de vista de la discapacidad, por citar tan solo dos con una componente eminentemente urbana. Pero, sin duda, el ejemplo paradigmático es &lt;a href="http://openstreetmap.org/"&gt;OpenStreetMap&lt;/a&gt; (OSM), el mapa colaborativo más importante del mundo, no tan solo en extensión, sino también en información y usuarios. Cualquiera puede editarlo añadiendo casi todo tipo de información espacial que se le ocurra e incluso generar proyectos derivados (como el mencionado de Zaragoza Accesible, o el proyecto humanitario “&lt;a href="http://www.missingmaps.org/"&gt;Missing Maps&lt;/a&gt;” cuyos voluntarios mapean zonas arrasadas por catástrofes naturales).&lt;/p&gt;
&lt;figure&gt;&lt;img src="https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/12/el-mapa-no-es-el-territorio-pero-hacer-mapas-puede-transformarlo/map-compare-geofabrik-tools-zoom.png"
alt="Hay vida más allá de Google: Comparación de OSM (izquierda) y Google Maps. OSM muestra, en esta zona de Barcelona, datos más actualizados y detallados, como la superilla inaugurada hace apenas unas semanas. (Fecha de la captura 7/09/2016"&gt;&lt;figcaption&gt;
&lt;p&gt;Hay vida más allá de Google: Comparación de OSM (izquierda) y Google Maps. OSM muestra, en esta zona de Barcelona, datos más actualizados y detallados, como la superilla inaugurada hace apenas unas semanas. (Fecha de la captura 7/09/2016&lt;/p&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;p&gt;Más allá de la componente tecnológica existe también una componente social: los mapas voluntarios y colaborativos tienen un segundo efecto positivo, ya que a menudo sirven para unir a personas de perfiles muy variados que comparten el hecho de tener un gran conocimiento local y específico sobre una temática concreta, lo cual crea comunidades locales muy vinculadas con el terreno. Así pues, &lt;strong&gt;aunque el mapa no sea el territorio, hacer mapas puede transformarlo&lt;/strong&gt;, ya sea de forma física como socialmente. Y los mapas voluntarios y colaborativos tienen mucho que decir al respecto.&lt;/p&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;En España estarían el Instituto Geográfico Nacional (SIGNA, Atlas Nacional, IDEE, …), Instituto Geológico Minero, Ministerios (Agricultura, Hacienda -Catastro- …), Comunidades Autónomas, Confederaciones Hidrográficas…&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;En inglés Volunteered Geographic Information (VGI): &lt;a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Volunteered_geographic_information"&gt;
&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Pokemon Go, o cuando lo urbano se convierte en el umbral entre lo digital y lo físico</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/</link><pubDate>Sun, 30 Oct 2016 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;blockquote class="border-l-4 border-neutral-300 dark:border-neutral-600 pl-4 italic text-neutral-600 dark:text-neutral-400 my-6"&gt;
&lt;p&gt;[! note]
Este post fue escrito originalmente para el
&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Imagino que a estas alturas todo el mundo sabe de la existencia de &lt;strong&gt;Pokémon Go&lt;/strong&gt; y su mecánica básica consistente en “capturar” Pokemons que se “esconden” en entornos reales de todo el mundo (parques, calles, oficinas…). Para ello es necesario utilizar el** móvil**, cuya cámara muestra un mundo de &lt;strong&gt;realidad aumentada&lt;/strong&gt; en el que, además de lo que conocemos, se superponen cosas como Pokeparadas o gimnasios y, por supuesto, Pokemons, muchos Pokemons. El éxito de la aplicación está siendo rotundo a varios niveles; y son muchos quienes señalan que parte de su éxito se basa en el gancho de &lt;strong&gt;la franquicia de Nintendo&lt;/strong&gt;, en su original enfoque que &lt;strong&gt;combina el mundo digital y el físico&lt;/strong&gt;, pero especialmente en el hecho de asociarlo a valores positivos como el fomento del ejercicio físico o un mayor conocimiento del entorno local en el que se juega.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, no es menos cierto que se trata de una aplicación &lt;strong&gt;controvertida&lt;/strong&gt; que también tiene muchos detractores debido a los &lt;strong&gt;
&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;
&lt;/strong&gt; sufridos por sus jugadores, a la &lt;strong&gt;
&lt;/strong&gt;, así como por las múltiples dudas relativas a la &lt;strong&gt;privacidad de los datos&lt;/strong&gt; de los jugadores (que son de naturaleza sensibles), cómo se usan esos datos y qué vinculación tienen con empresas, o los criterios utilizados para ubicar a los nuevos Pokémon.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así pues, pueden hacerse &lt;strong&gt;muchas lecturas&lt;/strong&gt; del &lt;em&gt;boom&lt;/em&gt; que ha supuesto Pokémon Go: como juego, como tecnología, como fenómeno sociológico, como modelo de negocio o incluso como herramienta de geo-marketing o de control social. Sin embargo, la lectura que me gustaría hacer aquí y ahora tiene que ver con el &lt;strong&gt;espacio físico.&lt;/strong&gt; Y es que tanto Pokémon Go como sus numerosos antecesores&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; de &lt;em&gt;locative media&lt;/em&gt; no hacen sino añadir &lt;strong&gt;nuevas capas de información y realidad que se superponen a la dimensión construida&lt;/strong&gt;, lo cual posibilita formas de relacionarse con el entorno físico que anteriormente no eran siquiera imaginables. Para empezar, introducen nuevas formas de vivirlo y utilizarlo, rompiendo, así, con la tendencia de los últimos años de reducir &lt;strong&gt;el espacio público&lt;/strong&gt; a meros espacios de transporte y consumo y recordándonos que las posibilidades que ofrecen van mucho más lejos y podemos usarlos para cosas tan variadas como por ejemplo como lugar de juegos, de prácticas deportivas, de encuentro e interacción social… Sin embargo, esto tampoco está exento de &lt;strong&gt;polémica&lt;/strong&gt;, y es que la masificación de jugadores en espacios relativamente pequeños hace que sea razonable cuestionarse si, realmente, se están produciendo estas relaciones e &lt;strong&gt;interacciones sociales y espaciales&lt;/strong&gt; o más bien se trata de una nueva forma de &lt;strong&gt;consumo del espacio.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;figure&gt;&lt;img src="https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2016/10/pokemon-go-o-cuando-lo-urbano-se-convierte-en-el-umbral-entre-lo-digital-y-lo-fisico/Pokemon-go-central-park.png"
alt="Masificación de jugadores en Central Park. ¿Realmente están viviendo el espacio? ¿Qué clase de interacciones se establecen entre ellos?"&gt;&lt;figcaption&gt;
&lt;p&gt;Masificación de jugadores en Central Park. ¿Realmente están viviendo el espacio? ¿Qué clase de interacciones se establecen entre ellos?&lt;/p&gt;
&lt;/figcaption&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;p&gt;Otro aspecto destacable de este tipo de aplicaciones en lo que se refiere al espacio es que problematizan aspectos que solemos dar por sentados como son los relativos a los &lt;strong&gt;límites entre propiedad privada y pública.&lt;/strong&gt; Los numerosos ejemplos de invasión de propiedad privada así como la conveniencia o no de su utilización en espacios de culto&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; o espacios privados de pública concurrencia abre interesantes debates.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sea como sea, lo que no da lugar a dudas es que este tipo de juegos plantean nuevas formas de relacionarnos con el espacio físico y de conceptualizarlo: de repente lo urbano, el entorno que conocemos (matérico, tridimensional y basto), se convierte en algo liminal, &lt;strong&gt;un espacio en el que dos mundos (digital y físico) son tangenciales y se comodifican&lt;/strong&gt;. Una suerte de interfaz en el que lo urbano es a la vez resultado y proceso que plantea un sinfín de nuevos retos, tanto a la ciudadanía, a las ciudades como a los planificadores y diseñadores de espacios urbanos.&lt;/p&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;Anteriormente ha habido otras aplicaciones como Ingress (desarrollada por los mismos creadores de Pokémon Go, Niantic, y que sirve para proporcionarle gran parte de los “big data” para esconder Pokémon), zombierun, shadowcities o el primer juego de RA para exteriores, ARQuake. Incluso antes de que esta existiese -en el año 2000, y coincidiendo con la eliminación del error de precisión introducido en todos los dispositivos GPS- nació &lt;a href="http://geocaching.com/"&gt;Geocaching&lt;/a&gt;, un juego que en cierta manera se parece a los anteriores (consiste en buscar de tesoros escondidos por todo el mundo) pero tiene la particularidad es que, a diferencia de los anteriores, los “tesoros” (cachés) sí que son físicos y están escondidos de verdad.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;El caso más paradigmático es el de Ruslan Sokolovsky, quien puede ser condenado a 5 años de cárcel por jugar a Pokémon Go en una iglesia (&lt;a href="https://www.theguardian.com/technology/2016/sep/05/pokemon-go-russian-youtuber-ruslan-sokolovsky-five-years-jail-church"&gt;
&lt;/a&gt;)&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>¿Programas o capacidades? la enseñanza del software en arquitectura y los profesionales que queremos</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2015/08/programas-o-capacidades-la-ensenanza-del-software-en-arquitectura-y-los-profesionales-que-queremos/</link><pubDate>Wed, 19 Aug 2015 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2015/08/programas-o-capacidades-la-ensenanza-del-software-en-arquitectura-y-los-profesionales-que-queremos/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Qué software enseñar si es cuestión de tiempo que el software más puntero de hoy se vea tan obsoleto como sketchpad, el primer programa de CAD? Mi respuesta, a continuación.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Casi cada final de curso se repite la misma historia: uno o dos alumnos de Herramientas Digitales me comentan, algo decepcionados, que les hubiese gustado que enseñase a usar el programa X &lt;em&gt;“porque es el que piden los despachos de arquitectura”&lt;/em&gt;. Aunque suelen ser minoría los que dicen esto, no esconderé que es una afirmación que me preocupa y hace que hace que me plantee si no les estoy haciendo un flaco favor al darle a la asignatura un enfoque tan poco utilitarista. Algo similar ocurre cuando escucho de compañeros y colegas frases como &lt;em&gt;“Tal programa está muerto, ahora hay que enseñar a usar este otro, que es lo que se lleva”&lt;/em&gt; o cuando veo programas formativos universitarios en los que se destaca por encima de lo demás el software que van a enseñar. &lt;strong&gt;Todas estas &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;afirmaciones, que estoy seguro todos hemos escuchado en alguna de sus variantes[^1]&lt;strong&gt;(habrá incluso quienes las defiendan), comparten una visión muy mercantilista del software y las herramientas informáticas. &lt;/strong&gt;Es decir: &lt;strong&gt;supeditan la formación (insisto: universitaria en este caso -no hablo de cursos de especialización) a las demandas del mercado, algo que no comparto en absoluto.&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puede que suene raro lo que digo e incluso hay quien pensará que con ello le estoy dando la espalda al mercado laboral. Tirando aún más de este razonamiento, habrá quien incluso dirá que es un grave error, pues la finalidad última de las universidades es formar profesionales que sean capaces de encontrar trabajo al día siguiente de su formación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aparquemos por un momento esta última afirmación y parémonos un momento a reflexionar al respecto: ¿Qué opinaríamos si en la asignatura de construcción se enseñasen detalles constructivos de la marca &lt;em&gt;Tecnnhar&lt;/em&gt; en lugar de muros cortina? ¿O si en instalaciones se enseñase los intríngulis de las máquinas de &lt;em&gt;Sitsubishy&lt;/em&gt; en lugar de cómo funcionan los distintos sistemas de climatización? ¿Y si las universidades se quisieran distinguir por el sistema de paneles sándwich que se explica en sus asignaturas de construcciones prefabricadas? Seguramente muchos de nosotros nos exclamaríamos al considerar que, de ser así, &lt;strong&gt;en su afán por estar al servicio del mercado, la universidad se habría convertido en su sierva: una mera prescriptora de productos comerciales de unas empresas que nunca se han preocupado por la calidad de la formación de los futuros arquitectos, porque su objetivo es otro muy distinto: vender.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, por motivos que desconozco (aunque sospecho) este hecho se acepta como normal en lo que a herramientas digitales se refiere y, al hacerlo, les estamos haciendo un flaco favor a nuestros alumnos y futuros profesionales, pues lo único que hacemos es crear facciones. Facciones que, como si de un concurso se tratase, están radicalmente a favor o en contra de un software en concreto del que son totalmente dependientes, ya que sin él serían incapaces de desenvolverse profesionalmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y, ahora sí, volvamos de nuevo a la cuestión, nada trivial, que habíamos pospuesto acerca de cuál debería ser la finalidad de la enseñanza universitaria. &lt;strong&gt;Quizá la clave esté en pensar &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;en el significado de “buenos” en la frase “formar a &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;buenos profesionales”&lt;/strong&gt;. Bajo mi punto de vista, la bondad no viene derivada de ser capaces de usar una herramienta en concreto, sino que tiene que ver con la capacidad de adaptación y de tomar decisiones acertadas dentro del contexto profesional. Y para ello lo más importante no es saber usar X herramienta o aplicar un procedimiento, sino tener los conocimientos y los criterios para aplicarlos adecuadamente para solucionar (casi) cualquier situación. Y es que, a fin de cuentas, &lt;strong&gt;no debemos olvidar preguntarnos qué tipo de arquitectos queremos que salgan de nuestras universidades: ¿profesionales resolutivos con capacidad de aprendizaje y crítica o profesionales que ejecuten al dedillo lo que otros decidan por ellos?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por todo ello, después de reflexionar sobre las quejas de mis alumnos, llego a la conclusión de que la empleabilidad es algo que hay que tener en cuenta, pero sin que llegue a cegarnos. Y es precisamente por eso que creo que dejarla en un plano secundario no solo es positivo, sino que puede ser clave: ya que sin negar totalmente la realidad laboral que les espera en el futuro no muy lejano, permite enseñar habilidades tan necesarias para ser buenos profesionales, incluso si el mercado laboral -recordemos, cambiante e impredecible- tiene unas condiciones distintas a las del momento en el que estudiaron. Esa, creo, es una de las mejores enseñanzas con la que pueden salir de la universidad. Y esa es, sin duda, mi respuesta a la pregunta del tipo de arquitectos que quiero contribuir a formar.&lt;/p&gt;
&lt;div class="callout flex px-4 py-3 mb-6 rounded-md border-l-4 bg-blue-100 dark:bg-blue-900 border-blue-500"
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&lt;span class="callout-icon pr-3 pt-1 text-blue-600 dark:text-blue-300"&gt;
&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Versión extendida del texto publicado originalmente en el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2015/08/programas-o-capacidades-la-ensenanza-del-software-en-arquitectura-y-los-profesionales-que-queremos/" class="ext" target="_blank"&gt;Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Aula Abierta: aprendiendo a crear tu propio trabajo.</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2015/04/aula-abierta-aprendiendo-a-crear-tu-propio-trabajo./</link><pubDate>Mon, 27 Apr 2015 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2015/04/aula-abierta-aprendiendo-a-crear-tu-propio-trabajo./</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;Cada vez es más común leer o escuchar a arquitectos alabando el perfil polivalente de &lt;strong&gt;nuestra formación técnica y artística que nos permite realizar trabajos de todo tipo, más allá de la edificación&lt;/strong&gt;&lt;sup id="fnref:1"&gt;&lt;a href="#fn:1" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;. Lo cierto es que me sorprende, no porque piense que no es cierto, pues es algo que comparto (aunque con matices), sino porque choca frontalmente con una realidad en la que todavía &lt;strong&gt;la mayoría de alumnos y arquitectos aspiran a trabajar en un despacho de arquitectura al uso.&lt;/strong&gt; Parte de culpa la tiene el propio colectivo profesional, que, pese a todo, se empeña en alabar a quienes siguen la senda ejemplar y ningunear a aquellos quienes deciden seguir otro camino tan válido y respetable como el anterior o a quienes ven la arquitectura como una actividad económica&lt;sup id="fnref:2"&gt;&lt;a href="#fn:2" class="footnote-ref" role="doc-noteref"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;. Pero también &lt;strong&gt;las escuelas de arquitectura son cómplices de ello&lt;/strong&gt;, ya que, debido a su incapacidad por potenciar la polivalencia anteriormente mencionada, contribuyen a perpetuar el prototipo del arquitecto. Un prototipo al que pocos podrán llegar.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con relación a esto, hace unos días leía &lt;a href="https://economia.elpais.com/economia/2015/03/27/actualidad/1427484082_021511.html" class="ext" target="_blank"&gt;esta &lt;span class="ext"&gt;&lt;span class="element-invisible"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="https://economia.elpais.com/economia/2015/03/27/actualidad/1427484082_021511.html" class="ext" target="_blank"&gt;noticia&lt;/a&gt; en la que el profesor finés &lt;strong&gt;Pasi Sahlberg&lt;/strong&gt;, conocido por su libro “&lt;a href="http://pasisahlberg.com/news/finnish-lesson-2-0/" class="ext" target="_blank"&gt;Finnish Lessons&lt;/a&gt;”, en la que señalaba la importancia de transmitir a los alumnos que &lt;strong&gt;el hecho de tener un título no es sinónimo de encontrar trabajo&lt;/strong&gt; y, por tanto, hay que formarles para que sean capaces de &lt;strong&gt;crear su propio puesto de trabajo&lt;/strong&gt; en el futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y esa es precisamente la que resume perfectamente lo que tratamos de transmitir &lt;strong&gt;Javier Álvarez&lt;/strong&gt; y yo en la asignatura Aula Abierta de 5º curso del grado de arquitectura de la &lt;a href="http://etsa.usj.es/" class="ext" target="_blank"&gt;Universidad San Jorge&lt;/a&gt;: Lejos de querer desanimar a los alumnos,&lt;strong&gt; les mostramos una realidad sin edulcorantes con el objetivo de incentivarles a reflexionar acerca de sus intereses y sus puntos fuertes &lt;/strong&gt;para que sean capaces de proyectar y construir su propio futuro profesional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para ello, planteamos la asignatura de forma similar a cómo se hace en la asignatura de proyectos, con la diferencia de que el ejercicio que tienen que resolver no es de edificación o urbanismo, sino la propuesta de un &lt;strong&gt;proyecto empresarial&lt;/strong&gt; relacionado con cómo ven ellos la arquitectura. Además, para llegar al objetivo de final de curso, les brindamos &lt;strong&gt;herramientas para lograrlo&lt;/strong&gt;: búsqueda de antecedentes similares (en este caso perfiles de arquitectos “atípicos” que se han labrado su propio camino), sesiones teóricas y ejercicios guiados. Resulta especialmente importante en el curso la realización de estos ejercicios, que en esta edición ha consistido en la elaboración de &lt;strong&gt;un juego educativo sobre arquitectura&lt;/strong&gt;, pues obligan a los alumnos a pensar sobre la propia disciplina de una forma más&lt;strong&gt; holística&lt;/strong&gt; y alejada de su círculo de confort y a aplicar sus conocimientos de otras áreas como expresión gráfica y construcción. De esta forma, se acaba creando un prototipo como los mostrados en la imagen que acompaña el post.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de que, tan solo llevamos &lt;strong&gt;dos ediciones&lt;/strong&gt; de la asignatura y quedan muchas cosas por mejorar, los resultados están siendo bastante buenos y su recepción está siendo positiva por parte de los alumnos, que al terminar el curso, más allá de lo aprendido y de la nota obtenida, salen con un &lt;strong&gt;proto-plan de negocio&lt;/strong&gt; que podrán desarrollar al terminar su paso por la universidad (y de hecho les animamos a que sea así[^3]).&lt;/p&gt;
&lt;div class="callout flex px-4 py-3 mb-6 rounded-md border-l-4 bg-blue-100 dark:bg-blue-900 border-blue-500"
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&lt;span class="callout-icon pr-3 pt-1 text-blue-600 dark:text-blue-300"&gt;
&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Texto publicado originalmente en el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2015/04/aula-abierta-aprendiendo-a-crear-tu-propio-trabajo/" class="ext" target="_blank"&gt;Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="footnotes" role="doc-endnotes"&gt;
&lt;hr&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn:1"&gt;
&lt;p&gt;En el blog de la Fundación Caja de Arquitectos Bonsai Arquitectos hablaron de los &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2014/09/nuevos-territorios-ampliando-los-limites-de-la-arquitectura/" class="ext" target="_blank"&gt;nuevos territorios en arquitectura&lt;span class="ext"&gt;&lt;span class="element-invisible"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, a raiz de este otro post del blog Stepien y Barno en el que enumeraban &lt;a href="http://www.stepienybarno.es/blog/2014/07/23/100-razones-por-las-que-contratar-a-un-arquitecto/" class="ext" target="_blank"&gt;100 razones para contratar a un arquitecto&lt;span class="ext"&gt;&lt;span class="element-invisible"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:1" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn:2"&gt;
&lt;p&gt;José María Echarte &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2015/04/money-its-a-crime/" class="ext" target="_blank"&gt;señalaba cómo el tema económico es visto como un crimen&lt;/a&gt; por buena parte de compañeros y recordaba algo que no por obvio resulta menos importante: que para poder vivir de una actividad (en este caso profesional) los beneficios deben superar a los gastos, y para ello debemos de tener muy claros cuales son.&amp;#160;&lt;a href="#fnref:2" class="footnote-backref" role="doc-backlink"&gt;&amp;#x21a9;&amp;#xfe0e;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Participación entorno al urbanismo y retos de futuro</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2014/12/participacion-entorno-al-urbanismo-y-retos-de-futuro/</link><pubDate>Mon, 15 Dec 2014 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2014/12/participacion-entorno-al-urbanismo-y-retos-de-futuro/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;Es cada vez más y más habitual encontrar más ejemplos de participación ciudadana entorno al urbanismo. Podemos encontrar dos grandes razones por las que esto es así: por un lado, la &lt;strong&gt;crisis sistémica&lt;/strong&gt; que afecta al país y, por el otro, &lt;strong&gt;el movimiento 15M&lt;/strong&gt;; que respectivamente han evidenciado las carencias del actual modelo político y económico y han demostrado la posibilidad (y necesidad) de realizar cambios en el mismo. En este contexto, la ciudad se presenta como el escenario perfecto para ejercer estos cambios que demanda una parte de la sociedad (no en vano se trata del momento en el que la relación entre ciudadanía y política es más estrecha) mientras que la participación ciudadana entorno al urbanismo, a su vez, resulta ser un medio ideal para conseguirlos.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las ventajas de este mecanismoson varias, siendo las más evidentes el hecho de que se trata de &lt;strong&gt;actuaciones mucho más rápidas que las del urbanismo tradicional &lt;/strong&gt;y que, con &lt;strong&gt;pocos medios &lt;/strong&gt;(y por tanto pocos riesgos), tienen una capacidad de transformación física y social muy grandes; o el hecho de que, frente a la globalización que están sufriendo las ciudades y que vemos reflejadas en los edificios icónicos de &lt;em&gt;archistars&lt;/em&gt;, se trata de actuaciones consensuadas que están enraizadas en el conocimiento y en la cultura locales. Todo esto no deja de evidenciar algo que, por obvio, no deja de ser importante recalcar: &lt;strong&gt;se trata de una forma de ejercer la democracia de forma activa haciendo ciudad.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así pues, esta eclosión de iniciativas participativas, que, a priori, debería ser un hecho muy positivo, no siempre es motivo de celebración, &lt;strong&gt;pues bajo el paraguas de la participación se incluyen cosas muy dispares[^1] que configuran un ecosistema muy variado cuyo equilibrio es frágil&lt;/strong&gt;. Esto plantea la necesidad de identificar cuales son los riesgos que se deben&amp;nbsp; evitar y los retos que tenemos que&amp;nbsp; superar para garantizar su supervivencia y expansión. A continuación presento los que, en mi opinión, son algunos de los retos que habrá que resolver si se quiere que las iniciativas participativas pasen de ser oasis más o menos exitosos a una serie de &lt;strong&gt;actuaciones en red con auténtica capacidad de transformación real, que propongan nuevos modelos de ciudad y sociedad y actúen como auténticos motores de cambio social&lt;/strong&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Vincular a la ciudadanía en su conjunto:&lt;/strong&gt; el conocimiento de la existencia de las iniciativas participativas suele ser muy sectorial ya que normalmente solo las conocen aquellos que están relacionadas de algún modo con ellas. Es necesario conseguir concienciar a la ciudadanía en su conjunto&amp;nbsp; acerca de la posibilidad de tener un papel activo en la configuración de su ciudad a través de este tipo de actuaciones, o, cuanto menos, hacerla más exigente en aquello que acontezca en ella.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Credibilidad:&lt;/strong&gt; el riesgo a que las iniciativas participativas sean cortinas de humo que esconden intereses ocultos es patente, ya sea por parte de los ayuntamientos para conseguir votos o por parte de los promotores para satisfacer sus propios intereses o conseguir encargos profesionales remunerados (lo cual lleva al siguiente punto). Esto es algo que hay que evitar porque está en juego la credibilidad de estas actuaciones como conjunto.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Salir de la precariedad&lt;/strong&gt;: asumir sin reservas el hecho de que estas iniciativas suelan estar ligadas a la cultura de autogestión, compartir recursos, equidad, trabajo voluntario y vocacional… sume en la precariedad tanto a las iniciativas en sí como a aquellos que se esfuerzan en sacarlas adelante. Esto plantea un debate como el que planteó Jorge Toledo en &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2014/07/la-paradoja-economica-del-arquitecto-activista/" class="ext" target="_blank"&gt;este post&lt;/a&gt; y que resumo en una pregunta: ¿Es posible la profesionalización de las iniciativas participativas sin alterar su vocación de servicio?&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Participación y Estado:&lt;/strong&gt; establecer el tipo de relación entre iniciativas de base y administraciones es algo que merece un tema a parte, ya que el debate está todavía muy vivo. A este respecto solo diré que, a pesar de que la mayoría de propuestas participativas se oponen frontalmente a la forma más radical de capitalismo, negar totalmente la figura del Estado al considerar que solo pone pegas a la ciudadanía para su propio desarrollo puede llevar al extremo de ser más neoliberal que las políticas neoliberales, pues implica la destrucción de la sociedad del bienestar.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Tejer redes:&lt;/strong&gt; es necesario tejer redes entre las distintas iniciativas participativas que no solo permitan la transmisión de conocimiento para aprender las unas de las otras (y evitar tener que reinventar la rueda continuamente o repetir errores), sino también establecer sinergias de colaboración que posibiliten la toma de decisiones coordinadas y ampliar el alcance, la calidad y repercusión de sus actuaciones.&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Exportabilidad y escalabilidad&lt;/strong&gt;: sin duda el gran reto y la gran asignatura pendiente de la participación es ver si es posible y, en caso afirmativo, de qué manera, pueden no solo exportarse a contextos geográficos o culturales distintos, sino también a otras escalas: No es lo mismo gestionar iniciativas que impliquen a 10, 100, 1.000 o 10.000 personas y por tanto no se pueden trasponer sin más los mecanismos de una a otra. Además también nos toparíamos con el hecho de poder pasar de una escala eminentemente local a una escala mayor (autonómica, estatal, glocal…) que, si bien ampliaría enormemente la capacidad de transformación de las iniciativas, sin duda añadiría una mayor complejidad para la que a día de hoy no parecen estar preparadas, a la vez que introduce un debate acerca de su viabilidad o necesidad&amp;nbsp;.&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;div class="callout flex px-4 py-3 mb-6 rounded-md border-l-4 bg-blue-100 dark:bg-blue-900 border-blue-500"
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&lt;span class="callout-icon pr-3 pt-1 text-blue-600 dark:text-blue-300"&gt;
&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div class="callout-content dark:text-neutral-300"&gt;
&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Texto publicado originalmente en el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2014/09/participacion-entorno-al-urbanismo-y-retos-de-futuro/" class="ext" target="_blank"&gt;Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;</description></item><item><title>Hacia una cultura de software responsable: reflexiones sobre el aprendizaje de herramientas digitales en arquitectura</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2014/12/hacia-una-cultura-de-software-responsable-reflexiones-sobre-el-aprendizaje-de-herramientas-digitales-en-arquitectura/</link><pubDate>Mon, 01 Dec 2014 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2014/12/hacia-una-cultura-de-software-responsable-reflexiones-sobre-el-aprendizaje-de-herramientas-digitales-en-arquitectura/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;A pesar de lo evocadora y prototípica que resulta la imagen del arquitecto trabajando en su mesa de dibujo, con su paralex, sus &lt;em&gt;rotrings&lt;/em&gt; y su carboncillo, lo cierto es que hoy en día es imposible concebir nuestra profesión sin &lt;strong&gt;medios informáticos.&lt;/strong&gt; Tanto es así que, actualmente, sería imposible realizar en tiempo y forma toda la documentación gráfica y escrita que requiere un proyecto arquitectónico y todos los trámites burocráticos asociados a él. Sin embargo, las herramientas informáticas no son imprescindibles únicamente por el hecho de reducir tiempos o minimizar errores entre toda la documentación generada, sino también porque proporcionan &lt;strong&gt;nuevas formas de expresión sin precedentes&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así pues, queda fuera de toda duda la necesidad que tenemos los arquitectos de desenvolvernos adecuadamente con las herramientas informáticas, pero &lt;strong&gt;¿cómo aprenden los futuros arquitectos a usarlas?&lt;/strong&gt; Si bien ya hace más de 15 años desde que se empezaran a ver los primeros proyectos fines de carrera dibujados en CAD, lo cierto es que la inclusión de &lt;strong&gt;asignaturas obligatorias&lt;/strong&gt; en los planes de estudios de arquitectura es relativamente reciente. Este hecho es algo que podemos constatar quienes terminamos la carrera durante la primera década del año 2000 y nos vimos obligados a aprender, por nuestra cuenta y basándonos en el método de ensayo-error, a dibujar en CAD, a modelar en 3D, a hacer &lt;em&gt;renders&lt;/em&gt;, a realizar fotomontajes, a imprimir planos… incluso a pesar de la oposición al uso del ordenador de algunos profesores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quizá, como reacción a esta posición tan poco pedagógica, la totalidad planes de estudios recientes presentan al menos una asignatura en los primeros cursos en la que se enseñan herramientas digitales. Algunas, incluso, empiezan a tener sus propios &lt;strong&gt;laboratorios de fabricación digital. &lt;/strong&gt;Sin embargo, un análisis más pormenorizado revela que la gran mayoría de estas asignaturas son &lt;strong&gt;meramente instrumentales&lt;/strong&gt; y que, en realidad, solo se enseña, como si de recetas de cocina se tratase, a utilizar programas de dos casas comerciales muy concretas. Quienes defienden esta postura se escudan en que son los &lt;strong&gt;programas “más utilizados”,&lt;/strong&gt; sin siquiera plantearse que los programas más comunes actualmente en nuestro entorno, pueden no serlo en cinco años (cuando los alumnos terminen la carrera) o en otro país (un escenario muy probable para muchos estudiantes).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En mi opinión, se trata de un grave error por varios motivos. El primero es que la universidad no debería enseñar recetas o soluciones a problemas concretos, sino &lt;strong&gt;enseñar a pensar y a resolver problemas reales&lt;/strong&gt; por uno mismo. Por tanto, no aporta ningún valor una asignatura cuya única bibliografía es un manual y que &lt;strong&gt;podría ser impartida por un comercial.&lt;/strong&gt; A la postre, este método deja fuera de forma sistemática tecnologías, alternativas y debates muy necesarios. El segundo motivo es que el verdadero objetivo de cualquier escuela debe ser formar a &lt;strong&gt;arquitectos independientes y críticos&lt;/strong&gt; y, en ningún caso, crear futuros consumidores totalmente dependientes de productos que solo responden a una lógica de mercado. El tercer motivo, y el más importante, tiene que ver con cómo condicionan las herramientas utilizadas a la capacidad creativa y proyectual. En este sentido, soy un convencido de que &lt;strong&gt;los programas informáticos y las tecnologías son herramientas y, por tanto, deben servir a quienes las utilizan, en lugar de condicionarles&lt;/strong&gt;. Y, para que eso sea cierto, es imprescindible que el alumno entienda no tanto los &lt;em&gt;cómos&lt;/em&gt; de las herramientas (algo que adquirirá indefectiblemente a través de la experiencia y el tiempo), sino los &lt;em&gt;porqués&lt;/em&gt; que le permitan desarrollar su capacidad crítica, que tan útil resulta en tantas áreas de la profesión como de la vida; pero, sobre todo, su propio criterio. Un criterio que sirva tanto en la elección de las mejores herramientas para su casuística concreta (que tiene que ver con cosas tan dispares como los problemas a los que se enfrente, el presupuesto disponible, el tiempo o sus propias capacidades y habilidades), como en la manera de utilizarlas de forma óptima.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo se traduce todo esto en una asignatura?&lt;/strong&gt; Me gustaría poder decir que tengo soluciones sobre cómo debería ser la docencia de este tipo de asignaturas, pero no es así. Ni siquiera tras llevar impartiendo la asignatura Herramientas Digitales en la &lt;a href="http://etsa.usj.es/" class="ext" target="_blank"&gt;ETSA USJ&lt;/a&gt; desde 2009 he encontrado la fórmula perfecta; así que, año tras año, tengo que ir haciendo ajustes. Y es que la realidad es mucho más compleja que lo expuesto anteriormente, a fin de cuentas intervienen factores como la relación entre &lt;strong&gt;mercado y universidad&lt;/strong&gt;, el papel que juegan o deben jugar los &lt;strong&gt;programas de código abierto&lt;/strong&gt; (y, en general, la cultura abierta; uno de los pilares del FABLAB), los prejuicios que hay en unos y otros… Pero, sea como fuere, las reflexiones anteriormente planteadas no se deben pasar por alto si queremos orientar nuestros pasos hacia la creación de una cultura digital responsable y alejarnos de la enseñanza que crea meros consumidores acríticos.&lt;/p&gt;
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&lt;svg height="24" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 24 24"&gt;&lt;path fill="none" stroke="currentColor" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" stroke-width="1.5" d="m16.862 4.487l1.687-1.688a1.875 1.875 0 1 1 2.652 2.652L6.832 19.82a4.5 4.5 0 0 1-1.897 1.13l-2.685.8l.8-2.685a4.5 4.5 0 0 1 1.13-1.897zm0 0L19.5 7.125"/&gt;&lt;/svg&gt;
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&lt;div class="callout-title font-semibold mb-1"&gt;Nota&lt;/div&gt;
&lt;div class="callout-body"&gt;&lt;p&gt;Artículo publicado originalmente en el &lt;a href="http://blogfundacion.arquia.es/2014/07/hacia-una-cultura-de-software-responsable-reflexiones-sobre-el-aprendizaje-de-herramientas-digitales-en-arquitectura/" class="ext" target="_blank"&gt;Blog de la Fundación Caja de Arquitectos&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;</description></item></channel></rss>