<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>TICs |</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/tics/</link><atom:link href="https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/tics/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>TICs</description><generator>HugoBlox Kit (https://hugoblox.com)</generator><language>es-es</language><lastBuildDate>Tue, 25 Aug 2009 00:00:00 +0000</lastBuildDate><image><url>https://carlos-hugoblox.netlify.app/media/icon_hu_aa3341e371185529.png</url><title>TICs</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/tags/tics/</link></image><item><title>Armas de doble.cero filo</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2009/08/armas-de-doble.cero-filo/</link><pubDate>Tue, 25 Aug 2009 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2009/08/armas-de-doble.cero-filo/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;Ahora que algunos entendidos empiezan a hablar de las
como la futura
, está en boca de muchos aplicar el concepto &amp;ldquo;2.0&amp;rdquo; a casi todo lo que podamos imaginar, aunque a veces (la mayoría) sea erróneamente debido al desconocimiento del verdadero significado del término. Existe consenso en que webs como
,
,
,
o facebook podrían acuñarse bajo la etiqueta de web 2.0, ¿pero qué tienen en común todas ellas? A parte de que todas utilizan tecnología de servidor y almacenan los datos en bases de datos, comparten un concepto común, que es el auténtico significado de la palabra. Aún a riesgo de simplificar mucho, la
no es, por tanto, ni una tecnología ni un software concreto, sino un término que permite hablar de una característica común que cumplen los sitios web que, contrariamente a lo que ocurre con las webs tradicionales que hoy conocemos como 1.0 en las que una persona (o varias, pero relativamente pocas) publica contenido y otras muchas lo leen (sin posibilidad a nada más), los visitantes pueden aportar contenido y se convierten, por tanto, en emisores. Es decir &lt;strong&gt;las webs 2.0 son las que dotan de un papel activo a aquellos que antes eran pasivos y eso implica que se rompe la relación clásica y unidireccional entre emisor y receptor&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de un cambio sencillo en apariencia pero complejo en cuanto a la cantidad y profundidad de implicaciones que conlleva, entre las cuales me gustaría destacar dos. Por un lado cualquier persona, de cualquier lugar del mundo, condición, nivel de estudios o económicos&amp;hellip; puede expresarse y compartir su conocimiento con facilidad y en igualdad de condiciones (al menos a nivel teórico). Por otro lado, las informaciones publicadas en un sitio 2.0 estarán continuamente sujetas a examen por los lectores, quienes podrán enmendarlas o complementarlas si se da el caso, con lo cual serán mucho más fiables y completas. Además de estas dos ventajas indiscutibles, &lt;strong&gt;parte de su éxito se debe también a que está estrechamente ligada a conceptos que trascienden el ámbito de las webs o del conocimiento y que en muchos casos son tan universales, atemporales, y por tanto actuales, como el de la
, la democracia o la libertad, y sientan las bases hacia la
.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo sus mayores virtudes pueden ser también sus mayores defectos: la enorme facilidad que supone poder publicar cualquier cosa por cualquier persona implica que por una parte se publique mucha más información y por otra que haya más probabilidades de que esta sea imprecisa o incluso errónea, ya sea por interés, por desconocimiento o por descuido. Ya no importa tanto si se tiene algo que contar o si se está capacitado para hacerlo sino que precisamente porque se puede hacer, se hace. &lt;strong&gt;Las reglas del juego han cambiado radicalmente, y con ellas el paradigma de modelo informativo y de aprendizaje&lt;/strong&gt;. En el modelo anterior las informaciones que nos llegaban pasaban por muchos filtros antes de ver la luz: había que poder demostrar cierta solvencia intelectual para que alguien (normalmente una editorial) lo publicase y también había que tener medios económicos para hacerlo (con lo cual generalmente solo se publicaba algo cuando se estaba muy seguro de querer hacerlo), por lo tanto la calidad de las informaciones se presuponía y estaba en cierta manera garantizada. En este nuevo modelo simplemente basta tener acceso a internet (algo que no siempre es tan fácil), interés por decir algo y elegir uno de los millones de sitios web/medios que existen para hacerlo o, por qué no, crear uno propio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Hoy, por tanto, no es tan importante tener acceso a la información&lt;/strong&gt;, pues es mucho más fácil poder acceder a ella y existe mucha más que antes, &lt;strong&gt;sino tener la capacidad de saber distinguir las delgadas líneas que separan las opiniones de los hechos objetivos, las informaciones de la publicidad y elaborar un criterio propio&lt;/strong&gt; que permita discriminar la información, filtrarla y elegir aquella que es fiel a la realidad y no esconde subterfugios, algo que no es en absoluto baladí. Incluso aquel que únicamente quiera limitarse a informarse se verá obligado a someter a juicio todo lo que lea para poder posicionarse, algo que si se aprende a hacer bien, es incluso más enriquecedor a nivel intelectual y personal. Una vez más lo que era pasivo se convierte en activo. Y si es cierto que aprender a discriminar la información que nos llega o determinar la fiabilidad de una fuente de información es todo un reto para el futuro inmediato, no es menos cierto que se presenta un reto mayor para todos aquéllos que estamos al otro lado, especialmente para los que no hemos tenido una formación como informadores pero que escribimos en mayor o menor grado en la red, pues la responsabilidad asumida obliga a un ejercicio de honestidad con uno mismo y con los lectores que haga evidente el valor aportado, que poco tiene que ver con diseños llamativos, número de visitas o cantidad de comentarios. Y eso también hay que aprender a hacerlo, ya que si no lo hacemos únicamente contribuiremos a crear humo en una maraña información que a veces resulta excesiva o innecesaria.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Reflexiones en torno a una red bien entendida, no intermediada, honesta y participativa</title><link>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2009/08/reflexiones-en-torno-a-una-red-bien-entendida-no-intermediada-honesta-y-participativa/</link><pubDate>Tue, 25 Aug 2009 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://carlos-hugoblox.netlify.app/es/blog/2009/08/reflexiones-en-torno-a-una-red-bien-entendida-no-intermediada-honesta-y-participativa/</guid><description>&lt;!-- Tip: open with the why, then show results, code, and next steps. --&gt;
&lt;p&gt;Son pocos los que hoy se cuestionan la conveniencia de aparecer en Internet. Más allá de los medios no oficiales pioneros en el uso de estas herramientas, empresas o estudios de arquitectura, que hace tiempo asumieron la presencia en Internet como una necesidad, las instituciones o los eventos oficiales toman el testigo para difundir sus actividades por esta vía. Eso lo han entendido bien la &lt;a href="http://www.bienalx.es/" target="_blank" class="ext"&gt;X Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo&lt;/a&gt; o el reciente &lt;a href="http://www.congresodearquitectos2009.es/" target="_blank" class="ext"&gt;Congreso de Arquitectos&lt;/a&gt;, convocado por el CSCAE, cuyas webs van más allá de proporcionar información oficial o  el clásico formulario de contacto y además recogen todo tipo de comunicaciones y testimonios, ampliando de este modo el eco que tuviesen los eventos en su día. Sin embargo, a pesar de lo anteriormente comentado, no es menos cierto que no solo no existe consenso en cuanto al papel que deben jugar estos nuevos medios, sino que existe un temor generalizado acerca de cual debe de ser su relación con los ya conocidos (y dominados) medios tradicionales. Los ejemplos más recientes los tenemos en las &lt;a rel="ligthbox" href="http://www.youtube.com/watch?v=lSGB7TiQUBo&amp;amp;feature=player_embedded" target="_blank" class="ext"&gt;declaraciones de Iñaki Ábalos&lt;/a&gt; para el congreso de arquitectos, en las que pone en duda el modelo de la crítica de las revistas pero especialmente el de los blogs, el reciente número de Arquitectura Viva titulado &amp;ldquo;Banda ancha&amp;rdquo; cuyo &lt;a href="http://www2.arquitecturaviva.com/Antiguos/ArquitecturaViva124.asp" target="_blank" class="ext"&gt;editorial de Luis Fernández-Galiano&lt;/a&gt; empieza con un elocuente &amp;ldquo;No puedo fingir familiaridad con la revolución digital&amp;rdquo; o el temor manifestado (a veces tácitamente) por la mayoría de los representantes de los medios escritos presentes en el &lt;a href="http://scalae.net/noticia/la-fundacion-arquitectura-y-sociedad-organiza-el-i-campus-ultzama-en-el-centro-hipico-de-zenotz/" target="_blank" class="ext"&gt;I Campus de Ultzama&lt;/a&gt; hace unas semanas.&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son conocidas, y no exentas de cierto fundamento, las críticas que se vierten desde determinados sectores hacia el hiperdesarrollado hermano pequeño de los medios informativos tales como que&lt;em&gt; "cualquiera puede escribir cualquier cosa"&lt;/em&gt; o que &lt;em&gt;"Internet fomenta el anonimato y la descalificación"&lt;/em&gt;. Sin embargo muchas de ellas ocultan un recelo que no está tan relacionado con el hecho de que quizá por primera vez puedan perder un nicho de mercado que les era indiscutible sino con que se trata de algo desconocido y, por tanto, no controlado. Es cierto que Internet presenta sustanciales diferencias frente a los medios impresos tales como su mayor velocidad, los menores costes (si bien no son despreciables como mucha gente cree erróneamente), o que, al no tratarse de un único medio, sino de un multimedio, permite incorporar vídeos, audio... y ofrece, por tanto, nuevas fórmulas de comunicación, pero en efecto puede que una de las particularidades más notables sea que lleva el conocimiento y la voz hacia un número mucho mayor de personas, algo que, por otra parte, debería ser siempre motivo de celebración. Pero nos guste o no, Internet está aquí para quedarse, tal y como demuestra el &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/internet/Internet/crece/elpeputec/20090105elpepunet_5/Tes" target="_blank" class="ext"&gt;crecimiento de usuarios en España&lt;/a&gt;, que si bien se ha frenado un poco, en los últimos años rondaba el 45%, y si esto es así, lo más sensato es conocer sus particularidades para poder beneficiarse de las ventajas que aporta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguramente la mayor particularidad de Internet, o mejor dicho, de las webs 2.0, es el cambio de paradigma en el que los visitantes pueden aportar contenido y se convierten, por tanto, en emisores. Es decir &lt;strong&gt;las webs 2.0 son las que dotan de un papel activo a aquellos que antes eran pasivos y eso implica que se rompe la relación clásica y unidireccional entre emisor y receptor. &lt;/strong&gt;Esto tiene varias consecuencias positivas pero también negativas. Entre las primeras están que por un lado cualquier persona, de cualquier lugar del mundo, condición, nivel de estudios o económicos… puede expresarse y compartir su conocimiento con facilidad y en igualdad de condiciones (al menos a nivel teórico).&amp;nbsp; Por otro lado, las informaciones publicadas en un sitio 2.0 estarán continuamente sujetas a examen por los lectores, quienes podrán enmendarlas o complementarlas si se da el caso, con lo cual serán mucho más fiables y completas. Mientras que las consecuencias negativas están relacionadas con la enorme facilidad que supone poder publicar cualquier cosa por cualquier persona ya que implica, por una parte, que se publique mucha más información (generándose mucho ruido informativo) y por otra que haya más probabilidades de que esta sea imprecisa o incluso errónea, ya sea por interés, por desconocimiento o por descuido. Ya no importa tanto si se tiene algo que contar o si se está capacitado para hacerlo sino que precisamente porque se puede hacer, se hace.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De este rápido análisis a las webs 2.0 podrían obtenerse tres tipos de conclusiones: una en términos generales, otra desde el punto de vista del lector y otra desde el punto de vista del emisor. En términos generales es posible decir que &lt;strong&gt;las reglas del juego han cambiado radicalmente, y con ellas el paradigma de modelo informativo y de aprendizaje&lt;/strong&gt;. En el modelo anterior las informaciones que nos llegaban pasaban por muchos filtros antes de ver la luz, por lo tanto la calidad de las informaciones se presuponía y estaba en cierta manera garantizada. En este nuevo modelo simplemente basta tener acceso a Internet, interés por decir algo y elegir uno de los millones de sitios web que existen para hacerlo o, por qué no, crear uno propio. Como receptores estamos obligados a someter a juicio todo lo que leamos para poder posicionarnos, y por tanto aprender a desarrollar un criterio propio que permita discriminar la información, filtrarla y elegir aquella que es fiel a la realidad y no esconde subterfugios. Por último, como medios hay que ser conscientes de la responsabilidad asumida y ejercerla con honestidad. Frente a la gran cantidad de competencia, muchas veces difícil de detectar debido a la extendida costumbre del copia-pega, es importante posicionarse y proporcionar valor añadido indiscutible difícilmente exportable y velar porque la información mostrada sea fidedigna.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin pretensión de sentar cátedra, pues son muchas las maneras de posicionarse para conseguir estos objetivos y probablemente la mayoría sean acertadas, en Scalae nos hemos distinguido desde siempre por hacer nuestro trabajo de forma meticulosa y con mimo para dar voz a los propios arquitectos y por investigar nuevas formas y medios de comunicación que permitan potenciar el trabajo realizado. Ya sea en las conversaciones que recogen los &lt;a href="http://scalae.net/podcasts" class="ext" target="_blank"&gt;podcast Scalae&lt;/a&gt;, las noticias y eventos, los documentos o los medios que dominamos, siempre se diluye nuestra presencia para que sean los arquitectos quienes se expresan directamente, casi sin intermediación. Otras señas de identidad de Scalae son el rigor con el que tratamos toda la información que generamos, contrastar las fuentes y complementar la información contactando directamente con los implicados, citar las fuentes consultadas, contextualizar la información (como quedó patente&amp;nbsp; del &lt;a href="http://scalae.net/noticia/modos-y-maneras-bolonia-y-los-arquitectos-se-puede-y-debe-hacer-mejor" target="_blank" class="ext"&gt;Espacio Europeo de Educación Superior&lt;/a&gt;)... o incluso complementar la información gracias a los comentarios que recibimos por parte de nuestros lectores. Somos conscientes que al tomar esta posición estamos renunciando a una de las ventajas que ofrece Internet, la inmediatez, con tal de dar mayor vigencia a todos nuestros documentos pero se trata sin duda por una apuesta clara por este medio y un compromiso claro y honesto con nuestro trabajo que esperamos poder desarrollar por mucho tiempo. Las cartas están sobre la mesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Nota:&lt;/strong&gt; este artículo fue publicado el día&amp;nbsp; 15/07/2009 en el &lt;a href="http://scalae.net/documentos/reflexiones-en-torno-a-una-red-bien-entendida-no-intermediada-honesta-y-participativa" target="_blank" class="ext"&gt;Editorial Scalae&lt;/a&gt; a partir del texto &lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;a title="armas de doble.cero filo" href="http://carloscamara.es/blog/2009/06/05/armas-de-doblecero-filo/" target="_blank"&gt;armas de doble.cero filo&lt;/a&gt;, publicado en este mismo blog.&lt;/em&gt;</description></item></channel></rss>